jueves, 31 de marzo de 2011

69.

Y cuando por fin te cae la primera lágrima, desesperada por haberla tenido encerrada demasiado tiempo, más del que tu misma podías aguantar. Cuando cae y ves que no puedes parar, sientes que el mundo se va haciendo más y más pequeño conforme el tiempo pasa a tu alrededor, y ahí sentada dejas que salgan libres por tu cara, sin importarte ya quien te ve, o donde estés. Sientes la más grande de las liberaciones, como si hubieras estado esperando tanto tiempo, el no poder más el dejar que todo fluya. Pero quieres parar, pero no puedes es demasiado tarde, has dejado correr después de mucho tiempo tus sentimientos.
Y llorar y lloras como nunca JAMÁS lo has echo. Y te sientes bien.
M.

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